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Supervivientes
Ahítos de los soles y la Luna, supérstites del polvo del desierto, exprimimos el ruedo de las prendas que dejamos al relente cada noche.
Unas gotas de rocío nos conservan las vidas, de este día hasta el siguiente. Nuestra meta es llegar y viendo el alba, a como sea, durar hasta la tarde.
¿Porqué este sufrimiento día a día? ¿Porqué no dejar que triunfe el miedo, que el desánimo cunda y nos aplaste? La respuesta es tan sencilla como extraña.
Despojados de todo, sin ajuar, prescindibles en el Orden de las Cosas, Aún creemos que luchar, nos hace hermosos.
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